Como segunda parte de los posts sobre sinergias, tenemos otro parámetro o factor a tener en cuenta: la sensibilidad de nuestras cajas acústicas.

Si definimos que es la sensibilidad de una caja acústica, esta sería básicamente la cantidad de sonido que es capaz de emitir una caja acústica (dB), a 1 metro de distancia, cuando le inyectamos una señal de 2.83V que para una impedancia de altavoz de 8Ohms sería el equivalente a 1W de potencia.

Para entender un poco mejor cómo funciona la relación entre potencia y sensibilidad, solo tenemos que tener en cuenta que cada vez que duplicamos la potencia que introducimos en la caja acústica elevamos +3dB la cantidad de sonido emitida. Por ejemplo, si tenemos una caja acústica de 85dB de sensibilidad, tendremos las siguientes relaciones de potencia:

85dB – 1W
88dB – 2W
91dB – 4W
94dB – 8W
97dB – 16W
100dB – 32W

Como podemos comprobar, llegamos a un punto en el que subir 1dB cada vez nos cuenta más y más Watios.

Normalmente, en amplificadores valvulares de clase A, la capacidad de potencia de amplificación es bastante limitada, con valores máximos que suelen rondar los 15W. Poniendo como ejemplo una caja acústica con la misma sensibilidad de 85dB vista anteriormente, a su potencia máxima nuestra caja acústica sería capaz de emitir en torno a 97dB a 1 metro de distancia. Si calculamos estar a una distancia promedio de 3 metros, la cantidad de sonido que recibiríamos sería de 87.5dB, con nuestro amplificador a máxima potencia y distorsión.

La interpretación rápida es que un amplificador valvular no será capaz de mover unas cajas acústicas con esa sensibilidad, lo cual nos obliga a buscar unas cajas acústicas que dispongan de una sensibilidad bastante mayor. Es decir, necesitamos unas cajas acústicas que ofrezcan más cantidad de sonido (SPL – dB) cuando le inyectamos la misma potencia eléctrica.

Llegados a este punto, marcaremos una condición que nos valdrá tanto para amplificadores valvulares como a transistores: “A menor capacidad de potencia de entrega de un amplificador, mayor sensibilidad deben ofrecer nuestras cajas acústicas”.

Como ejemplo práctico, para amplificadores de 10 – 15W, buscaremos unas cajas acústicas con una sensibilidad por encima de 93dB y para amplificadores de 3 – 5W, las cajas acústicas deberían ofrecer al menor 100dB de sensibilidad. 100dB parecen demasiados dB pero, como hemos visto anteriormente, la sensibilidad se mide a 1 metro de distancia, por lo que cuando nos ubiquemos en la zona de escucha esta cantidad de sonido quedará mermada en función de la distancia a la que estemos ubicados.

En resumidas cuentas, la sinergia perfecta entre nuestro amplificador valvular y nuestras cajas acústicas vendrá determinada por los dos factores comentados: la linealidad de la respuesta en impedancia de nuestras cajas acústicas y su sensibilidad.

¡Un paso más para no probar a ciegas y conocer mejor nuestro sistema!

Comparte la publicación en tus redes sociales!